Han pasado ya seis días de la feria del sexo en Bogotá y cosas para comentar hay miles, sin embargo, esta que quiero comentar con ustedes los lectores es acerca de las personas que salen satisfechas y las que no, tanto expositores como visitantes.
¿Quién se adentra en un pozo lleno de “gelatina” en un cuadrilátero con mallas de polímero, a 2600 metros sobre el nivel del mar a una temperatura que no sobrepasa los 10 grados centígrados para “luchar” con un/a streaper?
¿Quién se sube a una tarima y/o pasarela para que cerca de 300 personas vean cómo muestra sus interiores y “baila” al ritmo de la música en compañía de un/a streaper?
¿Quién concursa en el “barril del dolor” patrocinado por una gran marca de cerveza extranjera, buscando una bolita en el fondo de dicho barril con agua, cerveza enlatada y hielo en su interior a no más de 4 grados centígrados y al mismo tiempo que se debe concentrar en la búsqueda de la bola, es azotado por el verdugo del barril, quien viste jeans, un arnés de cuero en su pecho y una máscara también de cuero que sólo lo deja ver, respirar, más no hablar porque el acceso a su boca está blindado por una cremallera?
La respuesta es increíblemente sencilla. ¿Quién? Pues el/la que se ha divertido y considera que la feria de alguna manera ha hecho que su ambiente permita lo que se preguntó anteriormente.
Pero muy a pesar de todo esto que comento anteriormente, hay quienes pueden decir también que la feria no cumplió profundamente sus expectativas.
¿Quiénes son? ¿Qué esperan?
No hace falta decir y creo que tal vez coincida con algunos de los asistentes, que la feria es un espacio de sexo “soft”, porque quienes esperaban sexo en vivo, un cuarto oscuro con filmes porno para poder desfogar todas sus perversiones con los demás asistentes o conejitas como las de playboy desnudas paseándose por todo el lugar muy “probablemente” han invertido mal su dinero.
Lamentablemente o afortunadamente los dos bandos tienen la razón. Lo cierto es que desde mi punto de vista como ciudadano de a pie, combinado con empresario ingresando en el mundo de los negocios relacionados con el tema del sexo, es un espacio que hay que ir amoldando, que no puede desaparecer y que hay que apoyarlo con todos los bríos. La feria sí debe tener todos los contenidos, desde el entretenimiento (primordial) hasta la educación con un manejo apropiado.
Nada es normal, o mejor dicho, todo lo es. Y como bien lo dice mi padre, “si no puedes ponerte de acuerdo con tu familia comiendo en la mesa del comedor…” ¿Imagínense cómo será tener contento o poner de acuerdo a todos los asistentes a esta feria, que esperan lo impensable o que salen contentos y que no son dos o tres?
¿Estuviste en la feria? ¿De qué lado estás?
Cuéntanos cuál es tu opinión.