30 octubre, 2008

Palabras Mayores


Cuando era menor de edad, más o menos desde los 8 años, hasta que fui adulto según la ley, estuve explorando todo lo que en cuanto al sexo podía hacer, al principio, sin saber si quiera, que existía esa palabra o saber que existía la palabra placer.

Para mis padres el sexo no tiene mayor inconveniente hoy, en el momento en que debía tener la información de primera mano -por supuesto brindada por ellos- esta nunca llegó, probablemente jamás la busqué con ellos, pero ellos tampoco se interesaron en abrirme los espacios para que eso sucediera. De sexo jamás se hablaba o por lo menos no en mi presencia y cuando llegó la adolescencia, mi madre me inducía a no tener novia, que dejara eso para después me decía. De cierta manera estaba de acuerdo, consideraba a las mujeres un encarte a pesar de que las ganas de tener sexo me jugaban muy malas pasadas haciendo desear a todas, desde mis profesoras, pasando por las empleadas de servicio doméstico de los vecinos y el colegio, hasta mis vecinas y amigas, de estas últimas sólo tuve hasta llegar a grado décimo, porque en el colegio donde cursé desde el primer grado hasta once, estudiábamos varones y sólo nos integramos terminando la secundaria.

Las palabras de sexo llegaron en sexto grado; cuando tuvimos clase de “Orientación sexual”, entendí finalmente algunas cosas que ya había experimentado pero que por la falta de información no conocía a fondo, como en casa mis padres compraban las enciclopedias para hacer las tareas, allí encontraba varios de los conceptos que ya sabía, pero el sexo no son sólo conceptos, también compraban algunos libros de posiciones y de sexo en pareja, que me ayudaron mucho a la hora de convencer a mi primera novia para tener sexo.

Internet inundó mi mente con todas las nuevas posibilidades que hoy hacen parte de lo cotidiano, mi educación en términos de sexo en la actualidad, es apoyada por un muy cercano amigo que ya está terminando su especialización en Urología, que dice, -a los amigos muy cercanos- “les voy a meter el dedo en el culo a todos en unos años” soltando desgarradoras carcajadas, haciendo referencia al examen de la próstata, que al parecer ya está cambiando. Se podrán imaginar las conversaciones sobre el tema, generalmente son serias, pero mi amigo siempre deja algunas frases sueltas que son irresistibles para pensar mal o morir de risa.

Hoy cuando se supone que podemos tener todo el conocimiento que queramos a través de Internet, llegó a mis manos un libro que el autor denominó “Diccionario del Sexo”, lo envió a mi casa por participar en su grupo de facebook con la definición de tres palabras (me sorprendió el sobre rotulado en máquina de escribir). Francisco a quien de hecho ya considero un amigo –no sólo porque me haya agregado en facebook o me haya obsequiado el libro-, ha escrito este excelente texto que sin exagerar debería ser instrumento de educación para padres y aulas.

Un libro maravilloso, con muchas letras y frases tomadas de otros escritos muy a lugar, algo de historia contada como se debe, un poco de humor, mucha diversidad, tolerancia positiva como él la denomina y todas, o casi todas las palabras o temas que esperamos encontrar.

Muy seguramente no tomen en cuenta mi opinión, y no entreguen de regalo a sus hijos personitas inquietas preguntonas o pre adolescentes este libro, pero, al menos los invito a que lo hojeen, o mejor, que lo lean. Si tienen sus mentes abiertas, se darán cuenta que este libro los desnuda, asentarán con sus cabezas y reirán cuando alguna anécdota los haga recordar, o indicarán con algún gesto que es interesante conscientes de que el nivel de ignorancia ha disminuido, pero lo más importante es que este libro tiene más que palabras mayores, semejante a una vulva, invita a entrar y deja un mensaje de diversidad que es nuestra obligación difundir.

32 años tengo actualmente, aunque mucho más cerca de los 31. Me hacía falta vivir un poco para entender que el placer no sólo tiene que ver con el sexo como me lo indicaba mi cuerpo desde niño. Hoy puedo placenteramente hacer cualquier cosa, incluso escribir cosas como esta que muy seguramente sólo disfrute yo. En mi concepto, el sexo es mucho placer, pero, el placer es mucho más que sexo.

¿Qué opinan ustedes?

09 julio, 2008

Como perra con dos rabos

Es su tercer escrito, a estas alturas no me sorprende que hable desparpajadamente como necesitamos todos hacerlo. Es absolutamente feliz, claro, no lo es todo el tiempo, pero disfruta del sexo como cualquiera podría disfrutar de un buen pan … al desayuno.

Cibersexo…. Deliciosos placeres en el mundo virtual, disfruten -como yo lo hice- de estos nuevos renglones de Angela.

“Siempre me ha inspirado mucho la misión de mis amigos Clau, Fabi y claro, de laeroteca.com de fomentar el sexo con sentido. No sólo es de ellos esta misión, sino de mucha gente que nos hemos dado cuenta que así, es la única manera. Hoy me siento super feliz de ser parte de los colaboradores del blog de laeroteca.com... me siento como perra con dos rabos. :op Dentro de esa inspiración que provoca el lograr sexo con sentido, por otra parte me inspira a pensar que eso comienza en uno mismo. ¿Cómo podemos fomentar un sexo con “sentido” si dentro de nosotros mismos no lo alcanzamos? A eso le llaman aquí en mi país, Puerto Rico, pregonar la moral en calzoncillos. Qué atinado, ¿no? Entonces, mi propuesta en esta nueva aportación al blog de laeroteca.com, es hacerles una invitación al sentido. Pero en esta ocasión, es al sentido mayor. Todos aprendimos alguna vez que hay 5 sentidos… pero no. Realmente son 6. El sentido mayor, el sentido jefe, es uno que nos gobierna de pequeños y nos lo atrofian las responsabilidades, las deudas y los problemas de ir creciendo. Ese sentido es el que, primero debemos hacer conciencia que existe y luego, que no debemos abandonar y cultivar: el sentido de la imaginación. Siempre se ha dicho que la mente es muy poderosa y sí que lo es. La mente es lo que nos hace poder compenetrarnos y es la base del sexo. Todo está en la mente. Entonces, permítanme poner un ejemplo que me apasiona muchísimo: el sexo cibernético. Ya por el blog de laeroteca.com nos hemos enterado de que quizás el concepto “cibersexo” no existe como palabra oficial de la Real Academia Española pero todos nosotros sabemos que el cibersexo es real. Además, seguro que en este momento que lees este blog, hay miles de personas que están escribiendo en este momento: “mmmmmmm… dale, dale, dale… duro… así… ummm... ya me vengo… AHHHHHHHHHHHHHHH…” Cuando dos cibernautas interactúan en un chat o por IM (mensajería instantánea como msn o yahoo) o cuando se tiene sexo telefónico lo primero que se enciende es la imaginación. Bueno, debería. Mmmmm... ¿te imaginas que estuviera ahí contigo en este momento, paseando mi lengua por todos tus rincones? Que rico sería saborear tu sexo, sentir como creces entre mis labios, embriagarme con tu pasión… Y sólo lo que se ha hecho es escribir… pero de nada valen las palabras sin imaginar. El problema es que el arte de imaginar y transportarse se ha ido perdiendo con la necesidad de ver o de escuchar. No con esto me opongo a mirar o a enseñar… para nada. Personalmente, me encanta. No hay nada más estimulante que ver lo que causa tu presencia en tu pareja y eso es tema para otro blog. Yo por mi parte, adicta confesa al cibersexo, suelo preferir los ciberlovers que no dependen de una cam. Esto me demuestra que sí, que su manera de ver el placer es elevada y que el orgasmo será real, será intenso, será inolvidable. Porque sin ver, llegan al cielo, con el paquete completo llegarán al universo. Así que mi invitación sigue en pie: apaga tu mic (micrófono); apaga tu cam (webcam); prende tu imaginación; experimenta el sexo con [un] sentido. Tendrás los ciberorgasmos* más intensos de tu cibervida* y si no es así… cuánto lo lamento. Debes tener muchas deudas, problemas o paradigmas que te han atrofiado la imaginación. Pobre… no sabes lo que te estás perdiendo.” *De verdad existen, los he sentido y la he tenido…

Si, me gusta ese sentido, el ejemplo del cibersexo, como ningún otro, hablaríamos mucho más de la imaginación en otros contextos…pero, este es un blog de sexo. Ah, se me olvidaba no pregunté por el título de este escrito, pero creo que un perro, más exactamente una perra con dos rabos debe poder expresar mucho más su felicidad (se que van a pensar otra cosa como yo en estos momentos), o ¿no?

15 mayo, 2008

Malditos Estereotipos


Hace ya varios días estaba revisando el diario en papel, como me acostumbré a hacerlo porque mi padre, desde que tengo uso de razón, está suscrito al diario “el tiempo”. Y allí en la cocina, sentado en una butaca, con mi espalda curva mientras desayunaba, vi una de las noticias generada por uno de esos estudios que muchas veces yo considero estúpidos y que se hacen en universidades de norte América (casi siempre) quien sabe con qué fines.

El titular rezaba “Sólo se necesitan siete minutos para ser un buen amante” ¿alguno/a de ustedes puede dejar de leer un artículo con este titular? No tengo que imaginar sus respuestas, pero algo dentro de mi dice que nadie puede dejar de hacerlo, casi con total seguridad. Como quieran llamarlo, pero mi natural curiosidad científica -léase morbo por el chisme- me hizo leerlo como si estuviera lamiendo lo que quedaba de huevo frito en el plato del desayuno, lo leí muchas veces e incluso entre a internet a mi aplicación de noticias para guardar el documento y volverlo a leer.

Si, aunque muy estúpido estudio, para mi era una de las mejores oportunidades para escribir algo que pienso desde hace bastante. Como supongo que muchos de ustedes lo leyeron, no habrás más que hacer, además de comentar que dicho estudio afirma que las relaciones sexuales son más placenteras si duran entre 7 y 10 minutos promedio. No me pregunten, pero el estudio se hizo en la universidad de Pensilvania, por si alguien desea recabar.

Sencillo, el artículo dice más cosas, como por ejemplo, que el estudio busca quitar esa presión que tienen muchos/as sobre el mítico tema, pero, pregunto, ¿Creen ustedes que un solo estudio que se presenta en los medios no más de tres días, puede generar impacto significativo frente a cientos de miles de películas porno que se hacen al año, que sin dificultad se pueden adquirir en Bogotá, desde $5.000 pesos abajo del banco agrario del centro o en la 15 entre las calles 74 y 78 o también alquilar en cualquiera de las tiendas de video porno que van camino a la extinción?

¿Quién dice que si?, mmmmm desolado panorama se ve.

¿Quién nos educa para tirar?, ¿Quién dice que la pornografía no lo hace?, o los amigos/as que ven pornografía y dicen que han hecho lo que han visto, o en el mejor de los casos alguno/a que es sincero y cuenta su experiencia para que amigos/as muy cercanos/as la conozcan. ¿Qué padre o madre le dice a su hijo/a cómo debe hacer sexo oral?, ¿cuánto debe durar, o si se debe masturbar para mejorar la técnica?. Me encantaría conocerlos/las.

Pero el tiempo no lo es todo,-sin desconocer que es algo importante- nadie puede decir que alguien es mal polvo o buen polvo en general, pues todos tenemos maneras de tirar, como maneras de ir al baño, algunos lo hacen con revistas, otros con diarios, algunos otros sin nada y no demoran, otros más lo hacen incluso con su pareja al lado y otros sellan el recinto como si estuviesen en un bunker trabajando en un proyecto ultra secreto. Como quiera que esto pueda suceder para cualquiera de nosotros, no es difícil afirmar que muchos han tenido decepciones en el sexo, por tiempo, por maneras de hacerlo o comportarse en el acto o en las previas. Mi padre tiene un refrán que dice: Para cada tiesto su arepa y cada oveja con su pareja”.

Todos buscamos con quién estar que nos haga tener un buen sexo, corto, largo, con un orgasmo o múltiples, de pie, haciendo acrobacias o incluso con algunas prácticas que para muchos sería anormal, como personas del mismo sexo, compartir con otras parejas, animales, etcétera. ¿Alguien lo duda? Tal vez no.

Así que, tengan sexo, no hace falta decirlo, pero lo diré, con responsabilidad, pero tengan sexo sin prejuicios, sin límites o restricciones mentales y encuentren su tiesto o su arepa según el caso.

17 abril, 2008

No me interesa ir al cielo.

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21 enero, 2008

Razonar para Tirar.

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