Hace unos días en una asesoría que corresponde a la especialización en Negocios Electrónicos, que me encuentro actualmente cursando, estábamos terminado – mis socios y yo- de considerar varios aspectos del lanzamiento de un producto.
Este producto tiene que ver con las muy sonadas acompañantes.
Luego de haber considerado varios puntos, comenzamos a contactar diferentes personas que sabíamos podían empezar en el servicio. Una tras otra, algunas fueron aceptando sin problema y otras fueron desechando la opción como es natural.
Sin embargo algo me cautivó y es el motivo de este comentario. Algunas niñas indecisas sobre el tema, lo estaban por cuenta de cosas que para mi son secundarias. Por ejemplo, para ninguna de ellas el motivo de la decisión era el conflicto que genera nuestra educación inhibidora cuando se piensa en vender el cuerpo o usarlo para obtener provecho económico a través del sexo; las dudas estaban en la seguridad personal en el momento del encuentro y en que eran primíparas en el asunto.
Las que estaban decididas en entrar sin problema se mueven como peces en el agua, incluso algunas casadas, tienen a su esposo como jefe de seguridad. Las que están decididas a no hacerlo, sin que piense el lector que inducimos a la prostitución, lo que constituye un delito, son personas que se contactaron por cuenta de amigas/os que consideraban que podrían hacerlo, estas son algunas modelos de video Chat y strippers, que ya tienen su actividad profesional definida y que aunque no lo dejaron de considerar en algún momento, decidieron no hacerlo porque había otra opción con menos riesgo y también rentable.
Hoy comprendo que el negocio del sexo es como cualquier otro, sin distinción alguna, es simplemente un negocio. Claro, aquí usas el cuerpo como elemento prestador de un servicio y puedes pagar con la misma moneda, aunque suene muy obvio, lo comento, he recibido propuestas de pago en especie, o por lo menos me han hecho comentarios donde se nota que esperan que lo proponga.
Como de sexo no se alimenta nadie en las dos vías (ni mi negocio y las/los que se lucran de su cuerpo), sólo quiero argüir que es una decisión en donde se involucra el costo de oportunidad y el costo contra el beneficio. Todos, hombres, mujeres y transgeneristas tienen oportunidad de gerenciar su vida y de generar dinero como quieran. Unos tomarán su decisión basados en su educación inhibidora, otros en su falta de educación, otros en las necesidades económicas, otros en sus gustos y muchos otros en todas combinadas. La verdad es que esta es una opción legal que puede ayudar a salir de atolladeros con un servicio que genera un interesante margen.
Como no pretendo formar polémica por lo escrito en el párrafo anterior, aclaro, tengo formación religiosa tradicional católica, soy relativamente “normal” con relación a ese tema, heterosexual…. Que más para decir, tengo valores morales, bla bla bla bla, pero este es nuestro mundo, nuestra tarea como empresa es hacer que sea mejor en lo posible, en eso estoy a través de mi negocio
Recuerden, esto se llama sexo con sentido común. Es decir lean esto y sigan como si nada, aquí no ha pasado nada.
21 noviembre, 2006
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