15 mayo, 2008

Malditos Estereotipos


Hace ya varios días estaba revisando el diario en papel, como me acostumbré a hacerlo porque mi padre, desde que tengo uso de razón, está suscrito al diario “el tiempo”. Y allí en la cocina, sentado en una butaca, con mi espalda curva mientras desayunaba, vi una de las noticias generada por uno de esos estudios que muchas veces yo considero estúpidos y que se hacen en universidades de norte América (casi siempre) quien sabe con qué fines.

El titular rezaba “Sólo se necesitan siete minutos para ser un buen amante” ¿alguno/a de ustedes puede dejar de leer un artículo con este titular? No tengo que imaginar sus respuestas, pero algo dentro de mi dice que nadie puede dejar de hacerlo, casi con total seguridad. Como quieran llamarlo, pero mi natural curiosidad científica -léase morbo por el chisme- me hizo leerlo como si estuviera lamiendo lo que quedaba de huevo frito en el plato del desayuno, lo leí muchas veces e incluso entre a internet a mi aplicación de noticias para guardar el documento y volverlo a leer.

Si, aunque muy estúpido estudio, para mi era una de las mejores oportunidades para escribir algo que pienso desde hace bastante. Como supongo que muchos de ustedes lo leyeron, no habrás más que hacer, además de comentar que dicho estudio afirma que las relaciones sexuales son más placenteras si duran entre 7 y 10 minutos promedio. No me pregunten, pero el estudio se hizo en la universidad de Pensilvania, por si alguien desea recabar.

Sencillo, el artículo dice más cosas, como por ejemplo, que el estudio busca quitar esa presión que tienen muchos/as sobre el mítico tema, pero, pregunto, ¿Creen ustedes que un solo estudio que se presenta en los medios no más de tres días, puede generar impacto significativo frente a cientos de miles de películas porno que se hacen al año, que sin dificultad se pueden adquirir en Bogotá, desde $5.000 pesos abajo del banco agrario del centro o en la 15 entre las calles 74 y 78 o también alquilar en cualquiera de las tiendas de video porno que van camino a la extinción?

¿Quién dice que si?, mmmmm desolado panorama se ve.

¿Quién nos educa para tirar?, ¿Quién dice que la pornografía no lo hace?, o los amigos/as que ven pornografía y dicen que han hecho lo que han visto, o en el mejor de los casos alguno/a que es sincero y cuenta su experiencia para que amigos/as muy cercanos/as la conozcan. ¿Qué padre o madre le dice a su hijo/a cómo debe hacer sexo oral?, ¿cuánto debe durar, o si se debe masturbar para mejorar la técnica?. Me encantaría conocerlos/las.

Pero el tiempo no lo es todo,-sin desconocer que es algo importante- nadie puede decir que alguien es mal polvo o buen polvo en general, pues todos tenemos maneras de tirar, como maneras de ir al baño, algunos lo hacen con revistas, otros con diarios, algunos otros sin nada y no demoran, otros más lo hacen incluso con su pareja al lado y otros sellan el recinto como si estuviesen en un bunker trabajando en un proyecto ultra secreto. Como quiera que esto pueda suceder para cualquiera de nosotros, no es difícil afirmar que muchos han tenido decepciones en el sexo, por tiempo, por maneras de hacerlo o comportarse en el acto o en las previas. Mi padre tiene un refrán que dice: Para cada tiesto su arepa y cada oveja con su pareja”.

Todos buscamos con quién estar que nos haga tener un buen sexo, corto, largo, con un orgasmo o múltiples, de pie, haciendo acrobacias o incluso con algunas prácticas que para muchos sería anormal, como personas del mismo sexo, compartir con otras parejas, animales, etcétera. ¿Alguien lo duda? Tal vez no.

Así que, tengan sexo, no hace falta decirlo, pero lo diré, con responsabilidad, pero tengan sexo sin prejuicios, sin límites o restricciones mentales y encuentren su tiesto o su arepa según el caso.