09 julio, 2008

Como perra con dos rabos

Es su tercer escrito, a estas alturas no me sorprende que hable desparpajadamente como necesitamos todos hacerlo. Es absolutamente feliz, claro, no lo es todo el tiempo, pero disfruta del sexo como cualquiera podría disfrutar de un buen pan … al desayuno.

Cibersexo…. Deliciosos placeres en el mundo virtual, disfruten -como yo lo hice- de estos nuevos renglones de Angela.

“Siempre me ha inspirado mucho la misión de mis amigos Clau, Fabi y claro, de laeroteca.com de fomentar el sexo con sentido. No sólo es de ellos esta misión, sino de mucha gente que nos hemos dado cuenta que así, es la única manera. Hoy me siento super feliz de ser parte de los colaboradores del blog de laeroteca.com... me siento como perra con dos rabos. :op Dentro de esa inspiración que provoca el lograr sexo con sentido, por otra parte me inspira a pensar que eso comienza en uno mismo. ¿Cómo podemos fomentar un sexo con “sentido” si dentro de nosotros mismos no lo alcanzamos? A eso le llaman aquí en mi país, Puerto Rico, pregonar la moral en calzoncillos. Qué atinado, ¿no? Entonces, mi propuesta en esta nueva aportación al blog de laeroteca.com, es hacerles una invitación al sentido. Pero en esta ocasión, es al sentido mayor. Todos aprendimos alguna vez que hay 5 sentidos… pero no. Realmente son 6. El sentido mayor, el sentido jefe, es uno que nos gobierna de pequeños y nos lo atrofian las responsabilidades, las deudas y los problemas de ir creciendo. Ese sentido es el que, primero debemos hacer conciencia que existe y luego, que no debemos abandonar y cultivar: el sentido de la imaginación. Siempre se ha dicho que la mente es muy poderosa y sí que lo es. La mente es lo que nos hace poder compenetrarnos y es la base del sexo. Todo está en la mente. Entonces, permítanme poner un ejemplo que me apasiona muchísimo: el sexo cibernético. Ya por el blog de laeroteca.com nos hemos enterado de que quizás el concepto “cibersexo” no existe como palabra oficial de la Real Academia Española pero todos nosotros sabemos que el cibersexo es real. Además, seguro que en este momento que lees este blog, hay miles de personas que están escribiendo en este momento: “mmmmmmm… dale, dale, dale… duro… así… ummm... ya me vengo… AHHHHHHHHHHHHHHH…” Cuando dos cibernautas interactúan en un chat o por IM (mensajería instantánea como msn o yahoo) o cuando se tiene sexo telefónico lo primero que se enciende es la imaginación. Bueno, debería. Mmmmm... ¿te imaginas que estuviera ahí contigo en este momento, paseando mi lengua por todos tus rincones? Que rico sería saborear tu sexo, sentir como creces entre mis labios, embriagarme con tu pasión… Y sólo lo que se ha hecho es escribir… pero de nada valen las palabras sin imaginar. El problema es que el arte de imaginar y transportarse se ha ido perdiendo con la necesidad de ver o de escuchar. No con esto me opongo a mirar o a enseñar… para nada. Personalmente, me encanta. No hay nada más estimulante que ver lo que causa tu presencia en tu pareja y eso es tema para otro blog. Yo por mi parte, adicta confesa al cibersexo, suelo preferir los ciberlovers que no dependen de una cam. Esto me demuestra que sí, que su manera de ver el placer es elevada y que el orgasmo será real, será intenso, será inolvidable. Porque sin ver, llegan al cielo, con el paquete completo llegarán al universo. Así que mi invitación sigue en pie: apaga tu mic (micrófono); apaga tu cam (webcam); prende tu imaginación; experimenta el sexo con [un] sentido. Tendrás los ciberorgasmos* más intensos de tu cibervida* y si no es así… cuánto lo lamento. Debes tener muchas deudas, problemas o paradigmas que te han atrofiado la imaginación. Pobre… no sabes lo que te estás perdiendo.” *De verdad existen, los he sentido y la he tenido…

Si, me gusta ese sentido, el ejemplo del cibersexo, como ningún otro, hablaríamos mucho más de la imaginación en otros contextos…pero, este es un blog de sexo. Ah, se me olvidaba no pregunté por el título de este escrito, pero creo que un perro, más exactamente una perra con dos rabos debe poder expresar mucho más su felicidad (se que van a pensar otra cosa como yo en estos momentos), o ¿no?

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