14 septiembre, 2007

Placer para mis hijos de 6 y 7 años


Que indisciplina la mía con esto, ya varias personas me han preguntado acerca de mi demora con el siguiente escrito, no tengo más razón, que argüir que mi trabajo me absorbe… Que vaina, realmente a nadie eso le debe importar, yo empiezo a ser de ustedes, me encanta, me encanta escribir y lo seguiré haciendo, por mí y por ustedes.

Dirán ustedes que la pereza me alcanzó, no logré ir más rápido, porque el escrito que hoy presento a ustedes no fue desarrollo mío, durante varias horas, sólo esta pequeña introducción.

Angela Subine, es una muy querida amiga con origen en la “isla del Encanto”, para quienes no lo recuerdan o no lo saben, es Puerto Rico, tierra con la que tengo particular conexión debido a mis inclinaciones como oyente musical desde la adolescencia y a que en ella también habita hace algunos años otra entrañable mujer de la cual guardo los mejores recuerdos, que espero no dejen de generarse. Para hilar de nuevo, Angela, de padres colombianos de raza paisa, hoy nos trae un escrito que en mi concepto es de carácter mayor, para muchos indescriptible experiencia, incluso para mi, ya tendrán la oportunidad de enterarse por qué.

Hace algunas semanas, mi hijo de 7 años me comentó, que no tendría hijos. De más está decir que me intrigué muchísimo y me dio hasta miedo, de que estuviera pasándola mal tras la separación definitiva entre su papá y yo. Esa parte la descartaba totalmente porque la relación entre nosotros dos, como adultos maduros, es excelente. El divorciarnos fue una decisión tomada con calma, sin coraje, sin terceras personas de por medio y con la asesoría de una excelente psicóloga clínica. En varias citas habíamos llegado a la conclusión que mis dos hijos de 6 y 7 años están sumamente estables.

"A ver, y ¿cómo es eso de que no quieres tener hijos?" "Es que... voy a ser policía." "Jmmmm... pero mi vida, los policías tienen hijos. Recuerda a tu amiguito del colegio, que su papi es policía." "Ahhh, verdad. Es que.... es que...." "Dime, cielo; en confianza..." "Ay mami... es que esa idea del pene en la vagina como que no me gusta mucho..."

Y claro... imagínense que tuve que pensar en las deudas del mes, para no explotar de la risa. Reaccioné lo más natural posible y le conté algo a mi hijo Diego, que no le había contado hacia un tiempo atrás cuando le hablé de sexo.


¿Que le hablaste de sexo a un niño de 7 años?, se preguntarán…


Pues sí. Y no fue a cualquier niño... fue a MI hijo.
Tomé la decisión de contarles a mis 2 hijos sobre el sexo porque en realidad, la responsabilidad de educar sexualmente a mis hijos es mía. No es ni de la escuela, ni del gobierno y menos de la Iglesia. Además de que no podemos olvidar lo expuestos que están los niños de ahora a tanta información. Siempre había escuchado que a los niños se les debía hablar de sexo cuando lo preguntaran, contestando sólo las dudas que plantearan, porque eso era lo que podían asimilar. MENTIRA.

Con la accesibilidad moderna a la información, cuando vengan a preguntar es porque ya saben y quizás han visto más que lo que hemos visto tú y yo. Mi opinión es que en la medida que YO les dé la información a ellos, uno los lazos de nuestra confianza porque les doy la información apropiada a su edad y capacidad, porque nadie los conoce mejor que yo. Yo sé cómo hablarles, para que entiendan y que sientan la confianza de regresar a mí con preguntas. Porque no sólo es hablarles y olvidarme... hay que agudizar el oido y leer el mensaje de sus palabras, atendiendo dudas que no son expresadas directamente y continuar indagando por el resto de la vida.


Así que asumí la responsabilidad y encontré un librito muy lindo, para niños, donde explicaba todo... TODO TODO TODO sobre sexo. TODO. Desde lo típico de las partes privadas, sus nombres correctos y su función, pasando por el tema del abuso infantil y que no debían dejarse tocar en sitios que les hicieran sentir incómodos hasta menstruación, tampones, toallas femeninas, condones, sueños mojados, SIDA, enfermedades, masturbación y relaciones homosexuales. En realidad creo que hablaba hasta de transgéneros, pero no llegué hasta allá por ahora. Todo con calma.

Sólo me concentré en lo básico - sólo les hablé de los primeros temas de mi lista.
Comencé la aventura de irles explicando de manera sutil todo lo relacionado con el sexo, pensaba yo que "todo" lo fundamental. Los óvulos, los espermatozoides y el pene, la vagina, los senos... ah, claro y que el espermatozoide llega al útero de la mujer cuando el hombre pone el pene en la vagina. ¿Se imaginan las caras de mis hijos? Valían un millón de dólares.

Terminé la explicación "científica" del asunto sexual y al parecer habían quedado ellos satisfechos con la explicación, pero la realidad era que no. Un cabo quedaba suelto. Y eso fue lo que entendí cuando mi hijo me dijo que no tendría hijos. Su carita de asco y de uf, fuchila, me vomito, gas, que horror, al darme la noticia que nunca sería abuelita, me comunicó que no había sido completa en mi explicación... faltó una de las cosas más importantes del sexo: el placer.

Pero ¿estás loca? ¿Cómo le vas a decir a tus hijitos que el sexo es placer? Diciéndolo. En palabras sencillas y fáciles de comprender. El tema del placer es la esencia del tabú. Me explico: ¿por qué no somos capaces de hablar abiertamente con nadie sobre lo relacionado al sexo como por ejemplo posiciones, de que si el tamaño de la verga es importante o no, el sexo oral, el sexo anal o de cuántas veces es saludable masturbarse al día? Fíjense que todo esto tiene que ver con el placer. De un tiempo para acá, se inundan los medios de comunicación de mensajes de miedo a las consecuencias del sexo... te vas a morir de SIDA, te dará una enfermedad, tendrás hijos no deseados....

Pero ¿por qué no hablamos del placer y hacemos un balance?
Entonces esa fue mi movida... decirle a mi hombrecito, con pausa y con placer en la voz, que el sexo, además de que es algo natural, que así lo hacen las vaquitas y los toros, los perros y las perras, los gallos y las gallinas... se siente super rico, mi amor. Eso da unas cosquillitas divinas, se siente que uno vuela y es hermoso. Lo que pasa es que... todo llega a su tiempo.

Cuando estés más grande, sabrás que el sexo se siente bien chévere y que eso, que se llama placer, está ahí para disfrutarse entre las dos personas que tienen sexo.


Me miró con cara pícara y me dijo: "entonces, ¿papá te puso el pene en la vagina y...?'' Claro mi amor, esa es la forma. Entonces cerró sus ojos. Sonrió. Y se fue. No quiero imaginar lo que pensó... pero al menos creo que sí seré una abuelita feliz.

Sencillamente espectacular, se los dije –jajaja en otros términos-, ya vendrán más, todas las veces que ella abre su boca a través de sus escritos, se inspira y sorprende -por lo menos a mi-, si les gusta, sólo comenten, y si no, también, recuerden que esto es sexo con sentido común.

No hay comentarios.: