27 septiembre, 2006

Proyecto de ley para parejas del mismo sexo

Esto es para escandalizarse, y no lo digo porque el proyecto de ley sea algo -como dice la “honorable” senadora Claudia Rodríguez- inconstitucional o porque viola el principio fundamental a la igualdad y el concepto de familia –interpretaciones en las que estoy profundamente en desacuerdo- . Sino porque resulta que ahora aducen que las parejas de hombres se van a unir con el solo propósito de obtención de los beneficios que propone la ley.

Ahora, unos comentarios donde espero no me salga de la ropa y termine la “honorable” senadora y su séquito embebidos en los más banales términos:

· La familia esta en constante cambio, o es que alguno de ustedes ha visto la familia de papá, mamá e hijos en los inicios de nuestra especie?

· Las familias heterosexuales no tienen hij@s gay; como reza el comercial de la muy conocida tarjeta ¡ES MENTIRA!

· La cantidad de población gay calculada en el distrito capital es del 10% aproximadamente, cuestión que supongo no es mayor en conjunto en el resto del país, ¿será que ese 10% es representativo al lado del 90% de heterosexuales que pueden unirse con el único objetivo de tener los beneficios de la ley? Señora Rodríguez no estamos pintados en la pared, para comer enteros sus insulsos argumentos.

· Maravillado estoy, pues por este tema -que no es más que un paso que debe dar el estado en términos de igualdad y derechos humanos- los católicos y cristianos hayan sido coaccionados determinantemente hasta unirse en contra de la comunidad gay y sus derechos.

· Y si por esto hemos de quemarnos en los más ardientes confines del infierno todos los que apoyamos la búsqueda del reconocimiento de los derechos patrimoniales y acceso a la seguridad social a las parejas de un mismo sexo; pues lo haremos con gusto porque la normalidad es una cárcel, la diversidad definitivamente es nuestro mundo.

· Por último y aunque algunos no les guste, soy heterosexual pero defiendo la causa Gay porque un familiar cercano vivió un infierno de ignorancia, temor y discriminación por definir sin un norte claro su tendencia sexual contraria a las ortodoxias.

Sólo espero que no intervenga ningún dios en la decisión racional que debe arrancarse de las mentes de los senadores y todo sea celebración en la comunidad gay en unos días.

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