29 agosto, 2006

Sin tetas no hay paraíso.

“Dios, que cosa con la gente”, como rezan las mamás cuando ven en los noticieros algunas notas que las impactan, creo que jamás eso lo diría mi padre, pero no viene al caso o tal vez si?

Espero no se sorprendan pero me da RISA que armen una polémica por la serie del canal caracol que muy rápido llego a tener la posición número uno entre los canales vistos en el horario en que se emite (confieso, no veo la serie). Se han dicho muchas cosas como que se emite en un horario en que no debe, que la serie puede ser vista por televidentes menores de edad, que es un mal ejemplo para nuestros jóvenes, que no es cierto lo que se ve allí, que los traquetos no pululan por la Ciudad de Pereira sin importar la autoridad, que no todas las niñas de Pereira son pu…, que eso pasa en todas las ciudades, que todo es cierto, etcétera.

Y se preguntarán por que me da RISA toda esta polémica?, es sencillo.

La religión y el sexo son los negocios más antiguos de la historia, se encuentran en muchas de las sociedades del planeta (no digo todas por temor a equivocarme) y funcionan con algunas diferencias como dioses hay en todo el mundo. Algunos conocen sobre la “cruda” realidad por tener amigos, estar cerca de familiares inmersos, hacer parte de, o hacer uso de los servicios. Los otros viven gran parte de su vida fuera de todo contacto o relación y casi sin conocimiento de este “bajo” mundo, pues su familia y entorno los mantiene alejados.

Ahora que esta serie esta al aire y que todos los que lo deseen pueden ver algunos detalles de cómo funciona parte de este mundo con jovencitas prepago, resulta que es malo, y que denigra a la mujer. ¿Por qué esta serie no denigra al hombre cuando su comportamiento no es nada ejemplar?.

Para mi es claro, entra el que quiere a este mundo no sólo mujeres, hombres y transexuales también, con pareja o no, casados o no, con o sin madurez para elegirlo, que en mi concepto no involucra la edad y esto aunque tiene que ver con la vida privada de cada cual finalmente es un negocio, obtienes más rentabilidad a corto plazo, pero obviamente se tiene un riesgo tal vez incalculable (Con tetas hay paraíso).

Y créanme puede ser traumático y dañar la vida para quien entra y ha sido criado con altos valores morales y principios radicales -me incluía entre estos hace algunos años, hoy ya veo esto con otros ojos, sin embargo aclaro, no he decidido vender mi cuerpo-, pero para quien no los tiene y ha crecido en ese mundo, pues no genera mayor conflicto. Piensen – para los que vieron la era del hielo 2- en la Mamut que se creía zarigüeya que le causaba más conflicto al Mamut que a ella misma

Es una forma de vivir diferente como quien juega fútbol y no es corredor de autos o economista, o al que no le gusto ni lo uno ni lo otro y estudio artes plásticas (Sin tetas también hay paraíso). ¿Quién puede si quiera sugerirle al otro que eligió mal su destino?

Sin embargo, estamos en una sociedad que cohíbe públicamente las decisiones referentes a este negocio, excomulga y vilipendia en conjunto con las religiones a quienes lo desarrollan o lo consumen.

Lo importante, y en lo que debe pensar el estado es en propender por el buen desarrollo de la sexualidad sin importar que cada quien decida o no obtener usufructo por la venta del cuerpo. De que forma? Educando, pero para educar no sólo hay que sentar a los niños, adolescentes y adultos jóvenes en un pupitre, frente a un tablero con un programa formal expuesto por un licenciado. Se debe educar en todos los espacios, y con más veras en los de mayor audiencia.

En breve, siempre hay posibilidad de paraíso con o sin tetas, la polémica acerca de la serie me da RISA, la educación actual en este tema para los jóvenes me impacienta y una coca-cola fría acompañada del partido de la sudamericana entre colombianos me espera.

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